Premio de Consuelo
By @Rodmol7
Hace varias décadas atrás, en la televisión chilena existía un programa llamado "Sábados Gigantes", conducido por Mario Kreutzberger. "Don Francisco" alegraba durante largas siete horas las tardes sabatinas de una sociedad chilena que vivía tiempos aciagos en plena Dictadura de Pinochet. Uno de los momentos más expectantes de aquel programa eran los concursos, donde personas en preferencia de clase baja se la jugaban por un premio mayor. He ahí que el rechoncho conductor hizo famosa su frase "que dice el públicoooo". Muchos ganaron premios importantes, y otros fracasaron en su intento. A estos últimos se les entregaba un premio de consuelo, que podía ser un mini componente, un televisor de 14" o una juguera, con lo que los perdedores se marchaban a sus casas algo satisfechos.
Esa es la sensación que dejó la clasificación de la Selección Femenina de Chile al repechaje por un cupo al mundial del 2023, a jugarse en Australia y Nueva Zelanda. Un premio de consuelo.
La Roja Femenina se preparó todas estas semanas para clasificarse para un repechaje mundialista? NO. Los objetivos eran mayores, clasificarse directamente al Mundial u obtener uno de los dos cupos para los próximos Juegos Olímpicos. Ni lo uno ni lo otro.
En esta Copa América Femenina que aún se está jugando en tierras colombianas, Chile decepcionó, y su actuación fue el sinónimo del estancamiento o del retroceso en comparación a lo que han avanzado otros seleccionados como Argentina y Paraguay, los nuevos bríos alcanzados por Venezuela, y la consolidación de Brasil y Colombia como las potencias del fútbol femenino en Sudamérica. Las dirigidas por José Letelier fracasaron en esta Copa América Femenina al no lograr alcanzar los objetivos trazados. La actuación de las Rojitas fue correspondiente a un modelo que se encuentra atrapado en una fosa de hormigón, estancado en la mediocridad, con un campeonato donde compiten tres equipos y donde el apoyo de la dirigencia es inexistente, ya que el futfem no supone una inversión.
Ante Venezuela, Chile jugó su mejor partido dentro de una competencia a todas luces adversa. Se vio un equipo más ordenado, mejor delineado, con jugadoras situadas en su puesto y sin improvisaciones. El sistema 3-5-2 le permitió a las chilenas una mayor posesión del balón y dominio de las acciones, mejor diálogo futbolístico entre las líneas, asociación y desdoblamiento ofensivo, sobre todo por las bandas. Aunque Venezuela se procuró las mejores ocasiones de gol, con un cabezazo que dio de lleno en el horizontal, un remate de Moreno que casi sorprendio a Endler y que dio en el travesaño, y un remate de Villamizar que pasó lamiendo el larguero.
El gol marcado por Dani Zamora demostró que Chile es capaz de atacar en forma asociada, con transiciones y triangulaciones, dejando de apostar por el pelotazo profundo que tanto utiliza Letelier como esquema ofensivo. Pase en profundidad de Karen Araya, Camila Sáez que pivotea y Zamora que saca un remate letal, inalcanzable para la portera llanera.
Sin embargo, surgieron los errores del cuerpo técnico nacional. Primero, una deficitaria preparación física; ante un partido de alta intensidad, las chilenas a los 80' estaban reventadas. Segundo, la mala lectura del partido por parte de Letelier, quien realizó modificaciones que desordenaron el esquema táctico y el orden de las líneas, como el inentendible ingreso de Javi Grez que hizo retroceder a Balmaceda a la defensa y establecer una línea de cuatro, dejando flancos abiertos para el franco ataque venezolano, en especial de Ysaura Viso. Así llegó el empate de las llaneras, y a muchos nos quedó la sensación de que si Viso hubiese ingresado 20' antes, otro hubiese sido el resultado.
Por lo menos, Chile mejoró en lo futbolístico, y no volvió a cometer los errores de una desastrosa primera fase. Ante Paraguay se vivieron 10' primeros minutos de terror, con dos goles en contra y una defensa que pagó caro la improvisación de su director técnico, con seleccionadas jugando fuera de puesto o con el perfil cambiado. Las paraguayas dieron clase de un fútbol de potencia y explosión, mejorando sustancialmente lo que es la técnica en velocidad y el pase profundo a espaldas de una defensa chilena desorganizada, lenta y errática. Ante Ecuador se lograron mejorar aspectos esenciales como la marca, la anticipación y la concentración, pero se terminó pidiendo la hora. El partido ante las bolivianas no resiste análisis, ya que se derrotó a un conjunto amateur, con jugadoras sin un fondo físico adecuado, sin un hilo futbolístico y con claras deficiencias técnicas y tácticas.
El acabose fue ante Colombia. Un equipo atildado, casi perfecto en lo físico y en lo táctico, con un volumen ofensivo impresionante, con constante proyección y haciendo gala del fútbol a ras de piso y de las triangulaciones para armar juego en ofensiva, contra un seleccionado chileno que apostaba al pelotazo profundo "a lo que salga". Nunca habíamos visto a una selección chilena femenina con cuatro goles en contra en un solo tiempo, reiterándose los mismos pecados y falencias que se hicieron luz ante las paraguayas, pero ahora multiplicado por el doble.
El responsable del fracaso de la Roja Femenina en la Copa América sin duda que fue su DT José Letelier. Nadie puede negar que el ex portero de Colo-Colo y Alianza Lima es el entrenador más exitoso en la historia del fútbol femenino chileno, con un dorado palmarés que comprende desde haber alcanzado la Copa Libertadores Femenina con Colo-Colo (2012), hasta haber encabezado el exitoso proceso que llevó a la Selección Chilena a clasificar al Mundial Femenino de Francia 2018 y a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Sin embargo, aludiendo a lo que alguna vez dijo Eduardo Bonvallet, una persona exitosa tiene que reinventarse y/o renovarse en el tiempo, pero Letelier ha sido el símbolo de la oposición a cualquier intento de renovación o recambio de figuras en el seleccionado nacional, confiando ciegamente en un grupo de jugadoras que han sido parte de una generación dorada exitosa que está sufriendo el rigor del desgaste y del paso del tiempo que afecta su rendimiento, cerrando, por otro lado, las puertas a figuras con altos y destacados rendimientos en la actualidad.
Nadie comprende, hasta el día de hoy, que Sonya Keefe, una de las mejores figuras del Torneo Nacional y goleadora insignie de los últimos campeonatos, no haya sido convocada para esta Copa. No hay un argumento técnico ni futbolístico, a mi juicio, que justifique su ausencia. Y aunque algunas periodistas traten de defender la decisión del DT nacional, señalando que "es muy joven, tiene solo 19 años y tendrá más oportunidades en el futuro", la ausencia de "La Bombardera" es muy notoria en una oncena que no tiene mucho gol. Si usamos al pie de la letra dicho argumento, Mary Valencia no tendría que haber sido convocada ya que solo tiene 18 años. Contradictorio.
Junto con Sonya, otras figuras destacadas en el ámbito local no fueron consideradas, mereciendo con creces una convocatoria, tales como Fernanda Pinilla (U.de Chile), Karen Fuentes (U.de Chile), Elisa Durán (Colo-Colo), Nicole Fajre (Santiago Morning), Catalina Figueroa (U.Catolica), Alexia Gallardo (Deportes Puerto Montt), Ivet Olivares (Palestino), Constanza Santander (U.de Concepción), Fernanda Araya (Santiago Morning), Melany Letelier (Antofagasta), Thiare Parraguez (O'Higgins), jugadoras de Fernández Vial como Elisa Pérez, Viviana Torres, Franchesca Caniguan, Norma Castilla o Melissa Bustos, e incluso jugadoras con destacados rendimientos en el extranjero como Bárbara Santibáñez o Yipsy Ojeda, de gran actuación en la B Femenina de España.
Por lo mismo, no se pueden entender algunas convocatorias de futbolistas con rendimientos decrecientes o que vienen saliendo de un largo periodo de inactividad por graves lesiones. Carla Guerrero venía saliendo de un periodo de ocho meses de recuperación por corte de ligamento cruzado, y aquello se trasunto en el campo de juego. Sin ritmo futbolístico, falta de timing, lenta en las reacciones y con errores de ubicación en la última línea. Algo parecido sucedió con Cote Urrutia, ausente de las canchas por cuatro meses y con una sequía goleadora impresionante. "La Diosa del Gol" no fue aporte en esta Copa. Lo de Yanara Aedo no se justifica, viniendo de un rendimiento paupérrimo en la última temporada en el Rayo Vallecano y con una intrascendencia abismal en la Roja. Ante Colombia, Aedo ingresó en los últimos 20', y no tocó el balón, dedicándose a correr de un lado a otro. Tampoco se entiende lo de María José Rojas, goleadora estrella en el fútbol femenino australiano, pero con escasa continuidad y minutos en la Roja Femenina, no siendo considerada por el barbudo técnico chileno.
Letelier tampoco ha podido solucionar su gran déficit en cancha, que son las laterales. Es tanta su porfía que prefiere inventarle un puesto de lateral derecho a Rosario Balmaceda (restándole aporte ofensivo a una delantera que es la que mejor gana las diagonales en Chile), habiendo especialistas en el puesto como Monseta González (U.de Chile), Catalina Alarcón (Palestino) o la mismísima Ámbar Soruco (Santiago Morning). Por el lateral izquierdo podemos resaltar a Daniela Ceballos (U.de Concepción), Fernanda Hidalgo (Colo-Colo) o Bárbara Muñoz (Santiago Morning) que maneja ambos perfiles. Esto último, tomando en cuenta el bajo nivel mostrado tanto por Leyton como por Toro.
Es curioso, pero dentro de los rendimientos más destacados en la Roja Femenina, están los de aquellas jugadoras llamadas a ser el recambio de la Selección Femenina. Fernanda Ramírez le dio solidez y organización a la defensa, contribuyendo a mejorar aspectos como el juego aéreo y la anticipación. Valentina Navarrete mostró atrevimiento y osadía al proyectarse en ofensiva por la banda izquierda, y Mary Valencia no solo mostró cosas interesantes en ofensiva, sino que contribuyó con un gol (festejado con amor a la camiseta y al escudo) a la campaña. Al debe quedó Yastin Jiménez que no pudo transformarse en la socia que en el mediocampo necesitaba Karen Araya.
Letelier tampoco dio importancia a aspectos logísticos relacionados con los protocolos de salubridad para evitar contagios por COVID. No puede ser tanto descuido y que hayan habido cinco o seis contagios con el virus aún imperante en el mundo.
Lo de José Letelier es el fracaso de la porfía y la soberbia. Es el fracaso de alguien que se resiste a modificar sus concepciones técnicas y tácticas, que rechaza toda posibilidad de renovación y que se casa con un grupo pequeño de jugadoras que nos está brindando un último baile. La hinchada ya no lo apoya, sectores del periodismo ya no creen en su discurso, y jugadoras lo critican abiertamente, incluso. Tendencia en las plataformas virtuales fue el #FueraLetelier
Sr. Letelier, EL FRACASO ES SUYO. Es el fracaso de su porfía y su soberbia. Clasificar al repechaje fue como tapar el sol con un dedo.