Felicidad Pirata
Text by @Rodmol7
Coquimbo Unido se coronó como Campeón del Torneo de Ascenso Femenino 2022, tras vencer a su de Cobresal por 4-1. Un título a todas luces justo, y que ha sido la cristalización de un proyecto ambicioso de dos años que les ha permitido a las Piratas arribar a la categoría máxima del Fútbol Femenino Chileno.
Coquimbo es una de las ciudades más hermosas que me ha tocado visitar en mi vida. Tuve la oportunidad de estar en tierras coquimbanas durante enero y febrero, primero para realizar un reportaje, y, posteriormente, para una oportunidad de trabajo que no se cristalizó por culpa de terceras personas.
Es un lugar donde se confluye lo popular y lo portuario, el valle y el mar, lo rural y lo urbano, lo tradicional y lo moderno. Da gusto levantarse temprano en la mañana con el graznido de las gaviotas que bajan desde los techos de las casas directamente al mar y viceversa, y caminar para recorrer cada una de sus poblaciones y villas, transitando por sus llanos o subiendo sus empinados cerros.
Es que hay muchos lugares hermosos en Coquimbo, no solo el puerto mismo. Tu puedes recorrer la Pampilla, dar un giro y llegar a la playa de la Herradura, o caminar hacia los humedales, después pasar al mercado y llegar al puerto, para cruzar la avenida y arribar al centro, no sin antes comerse una marraqueta con pescado frito como sandwich para recargar energías, dónde compartes con miles de personas que a diario transitan en medio de plazas, comercio tradicional y grandes centros mucho más modernos.
Es que en Coquimbo pareciera que todo está al alcance. Me tocó el último día de estadía visitar la Cruz del Tercer Milenio, localizada en el empinado cerro El Vigía, y después bajar hacia el puerto y navegar en el mar arriba del Galeón Pirata, no sin antes visitar el Estadio Sánchez Rumoroso y un sinnúmero de iglesias, hasta una mezquita. Además que está tan bien localizado, que tomando un bus o un colectivo puedes ir a lugares cercanos, aparte de La Serena, como Tongoy o Guanaqueros, a orillas del Océano, o rurales como Pan de Azúcar, Tambillos, Puerto Aldea o El Peñón.
El coquimbano es gente admirable, de esfuerzo y teson. Pescadores que están en su rubro a altas horas de la madrugada, trabajadores que en invierno y verano están puntualmente en sus puestos cumpliendo sus labores, además de que tanto el comercio como el turismo son la energía vital de su región. Coquimbo se ha modernizado en algunos aspectos, con malls, clínicas, cines e hipermercados, pero no ha perdido ni abandonado su esencia tradicional.
El coquimbano es gente muy amable, cuya gentileza la palpe en los días en qué estuve alojado. También es gente que sufrió mucho con la ignominia y la persecución en la época de la sangrienta dictadura de Pinochet. Hasta dos niños fueron cruelmente asesinados por militares, solo por el hecho de estar jugando en la calle, cerca del almacenamiento de combustibles en Guayacán, en la época donde el miedo y la desesperanza se asomaban apenas comenzaba el toque de queda.
Coquimbo necesitaba de una alegría verdadera, de una mezcla de sonrisas y satisfacción. Su primer equipo masculino, que se título campeón del Ascenso el año pasado, está dando la hora en Primera División este 2022, permaneciendo como colistas durante gran parte del torneo. Entonces, un grupo de mujeres que respiran, palpan y sienten fútbol, les iban a dar esa alegría a los coquimbanos coronándose como campeonas de la B y ascendiendo a la categoría máxima.
La gran campaña de la rama femenina de Coquimbo Unido fue la respuesta a un proyecto que comenzó a comentarse desde el 2021, en dónde durante una primera fase tuvo un rendimiento perfecto contra San Marcos de Arica y San Luis, y se proyectaba como favorito ante Huachipato, amén de que definía la llave (a partido único) jugando como local en el Complejo Las Rosas. Sin embargo, los nervios traicionaron a las Piratas en aquel partido, no pasaron de la igualdad 1-1 y cayeron en la definición a penales, permitiendo el ascenso de las acereras.
A pesar de aquello, el proyecto se mantuvo en pie. El DT Ignacio González continuó en el mando técnico del cuadro aurinegro, y se mantuvo a gran parte del plantel que vendría siendo la base que cimento la campaña de este año. Nombres como María José Godoy, Catalina Marín, Karina Gálvez, Estefany Llanos, Valentina Godoy y la portera Débora Cubillos, más la experiencia gravitante de Milenka Gavilán y Waleska Campusano, serían determinantes en el armado de una columna que sostuviese el devenir del torneo, agregando que, fecha a fecha, jugadoras jóvenes como Steffy Arqueros, Bárbara González y, especialmente, la talentosisima Natsumy Millones, iban a tener mayor protagonismo en la hueste coquimbana.
Dos tareas necesitaba realizar en este 2022 el DT González. La más importante, reforzar el plantel para crear una columna vertebral que le diese solidez a las coquimbanas. Vital, en ese aspecto, fue el regreso de Carol Ardiles a la tienda coquimbana luego de su muy buena campaña en Palestino. Carol le otorgó seguridad a la última línea, tanto en la marca, los cruces, la anticipación y el juego aéreo, además de un don de mando importante para el manejo de los tiempos y los espacios. Junto con Ardiles, fue determinante el arribo desde Puerto Montt de la volante Javiera Blanco, quien sustituyó a Gavilán en el armado de juego, luego de que esta fuese gravemente lesionada (y en forma intencional) por una jugadora de Cobreloa. Blanco le otorgó salida limpia y claridad en los pases, tanto a ras de piso como en profundidad, siempre encontrando el espacio necesario para que una jugadora apareciese destapada y libre frente al arco contrario. Ya armado el plantel, la segunda tarea determinante fue convertir al Complejo Las Rosas en un recinto inexpugnable. Fue así que las Piratas obtuvieron el 100% de los puntos jugando como local, y en el Complejo, situado a las afueras de Coquimbo, se hizo sentir cada vez más la localía, sobre todo gracias a la mayor presencia de público, partido tras partido.
La gran final, eso sí, se jugó, tal como se pidió el año pasado y no se pudo, en el Francisco Sánchez Rumoroso, principal recinto deportivo de la ciudad. Ante unas 1.000 personas, las coquimbanas lograron superar con claridad a un rival corajudo como Cobresal, con jugadoras de gran calidad y experiencia como Ivett Campos, Marilyn Villegas, Anaís Figueroa y la goleadora del certamen, con 28 goles, Aracelly Tapia. Con una actuación excepcional de Waleska Campusano, quien marcó dos goles y cedió el primero que culminó en autogol, Coquimbo logró derrotar a las corajudas cobresalinas que jamás se rindieron hasta el último instante. Campusano demostró ser, a juicio de muchos, la mejor jugadora del Ascenso Femenino 2022, una delantera que se mueve por todo el frente de ataque, capaz de rematar con ambas piernas, con un admirable fondo físico que le permite avanzar en ofensiva y retroceder para hacer el enlace con el mediocampo, además de un muy buen rechazo, juego aéreo y velocidad. Temporada excepcional de la ex serenense.
La felicidad Pirata es infinita, y hasta el día de hoy cada jugadora debe estar celebrando su gran logro, sobre todo en el plano interno. Estoy seguro que más de una familia de las diversas poblaciones y villas que conforman el territorio coquimbano, como Peñuelas, Guayacán, Sindempart, La Higuera, San Juan, La Cantera o Tierras Blancas debió haber escuchado el partido, haber gritado cada gol y haberse emocionado con el título obtenido.
FELICITACIONES, PIRATAS. Desde ahora, la tarea deberá ser titánica en pos de mantenerse en Primera y realizar una campaña más que digna.
Fotos gentileza de Instagram Balón Chileno.