Para Volver a Creer.

Text by @Rodmol7

      Este sábado pasado, bajo la noche floridana, Universidad de Chile y Santiago Morning brindaron un partido a gran nivel, como hace mucho tiempo no se observaba en el Fútbol Femenino Chileno. El resultado final, triunfo bohemio por 2-1, pasa a un segundo plano en comparación al fútbol de alta jerarquía que brindaron ambas escuadras, y que abre una puerta a la esperanza de que el futfem nacional vuelva por sus laureles extraviados.

      Esta columna no tratará de hacer una descripción de lo que sucedió en los 90' ni abordará asuntos estadísticos del partido, sino que busca analizar aspectos importantes del mismo. El gran nivel que exhibieron azules y bohemias se traduce en el gran ritmo, vértigo e intensidad que ambas escuadras mostraron en La Florida, sin dejar espacios al descanso, la pausa o la dosificación de energías. Este fútbol de alta intensidad parecía perdido en el balompié femenil de nuestro país, y va acompañado de una adecuada preparación física que pudimos visualizar en el andamiaje de ambos equipos. No contemplamos cansancio alguno en las jugadoras, y a pesar de que transcurrían minutos cercanos a la finalización del cotejo, las fuerzas de las contrincantes aún conservaban su frescura y energía.

       En lo futbolístico, ambas escuadras apostaron por el juego ofensivo traducido de dos maneras diversas. En el Chago, su DT Milenko Valenzuela hizo una correcta lectura del partido, atacando con fuerza y claridad los primeros 20 minutos, en dónde consiguió la ventaja decisiva con los goles de Fajre y Galaz, para posteriormente administrar la posesión del balón de acuerdo a un equilibrio basado en la disciplina táctica. Las bohemias le cedieron la cancha y el balón a la U, y supieron esperarlas con dos líneas ordenadas, con una defensa bien plantada y un mediocampo donde Julio y la misma Fajre desdoblaron sus funciones para contener el avance de las azules. Con respecto a lo mismo, las dirigidas por Carlos Véliz mostraron un ataque brioso y constante en ambos tiempos de juego, con jugadas ofensivas bien hilvanadas que convirtieron a la portera del Morning, Katherine Tapia, en la figura del compromiso. La colombiana, destacada por su sobriedad y excelente en cuanto a calidad de achique se refiere, tapó tres ocasiones claras de gol de las Leonas que hubiesen supuesto el posible empate, dos de Rebeca Fernández y una de Fernanda Pinilla.

       Ambos elencos nos brindaron el fútbol que todos deseamos ver en el Femenino. Un fútbol de transiciones permanentes, de buen toque, de triangulaciones y juego a ras de pasto, pases cortos y habilitaciones profundas, descuelgues continuos y desdoblamiento de funciones en busca del equilibrio entre lo defensivo y lo ofensivo. Un fútbol perdido en medio del estancamiento que supuso los últimos torneos y el retroceso evidenciado por la Roja Femenina y un seleccionador enredado en malas decisiones propiciadas por la porfía y la ceguera.

       No solo resaltó el juego en conjunto tanto en azules como en bohemias. También destacaron de suyo las individualidades, gran parte de ellas desechadas por José Letelier en los últimos procesos. Destacamos a Nicole Fajre, ama y señora del mediocampo de Santiago Morning, en la generación de fútbol y en el auxilio de la contención; a Ámbar Soruco y Bárbara Muñoz, laterales eficientes en la marca y proyección por sus respectivos flancos; a María Cristina Julio, quien no solo fue la socia de Hartard en la contención bohemia, sino también en las habilitaciones en profundidad, siendo una especie de heredera legítima de Karen Araya; a Su Helen Galaz, extraordinaria en defensa, hábil en el quite y la anticipación y con gran manejo de los tiempos; y a Yenny Acuña, que destrozó el flanco abierto dejado por una nerviosa Karen Fuentes con su rapidez y atrevimiento, y que fue el factor fundamental de las jugadas que derivaron en los goles de las Chaguitas. 

      Por parte de las universitarias laicas, podemos destacar lo realizado por Rebeca Fernández, crack pujante en ofensiva, que jamás se rindió, inclusive atacando en solitario frente a una muralla blanca casi inexpugnable, anotando un golazo y teniendo otras dos para empatar; a Bárbara Sánchez, que recupera paso a paso ese nivel fantástico que la llevó a ser la mejor jugadora extranjera del 2021, con un disparo envidiable al que le faltó un poco de fortuna para colarse en la red; a Fernanda Pinilla, que volvió a ser la dueña de la banda izquierda, con proyección permanente que le valió ser otro agente ofensivo más; a Paloma López, que desde que decidió retroceder unos metros hasta mitad de cancha, mejoró su calidad de juego y su visión a la hora de generar fútbol; y a Sonya Keefe, que sin tener tantas ocasiones de gol (salvo un cabezazo en el primer tiempo), destacó por desdoblarse contínuamente y por colaborar con sus compañeras en distintos sectores de la cancha.

        Párrafo aparte dejo para analizar la actuación de Carla Guerrero. Siempre he tenido la convicción de que cuando Carla aleje de su mente el mote de La Jefa, que tanto le inculcan algunas personas de manera zalamera y chupamedias, y vuelva a ser Carla Guerrero a la hora de jugar, va a volver a recuperar aquel nivel que extravió en estos dos últimos años. Guerrero tuvo una actuación destacada el sábado, con un adecuado fondo físico, con gran resistencia, capacidad de rechazo y anticipación, siendo un baluarte en la última línea azul. 

       Mientras nos deleitamos con el gran partido que se disputó en La Florida, en el Santiago Bueras de Maipú se jugó otro gran partido que culminó con triunfo de Palestino 4-3 sobre Universidad Católica. Sin embargo, la repercusión de este partido adquirió un tono menor debido a la escasa cobertura que tuvo este lance, y que ningún medio se interesó en su transmisión. Cuesta entender que ninguna de ambas instituciones cuente con una plataforma propia que cubra y transmita sus compromisos, como un canal de Youtube o facebook, o que sus encargados de prensa no se preocupen de cristalizar tales tareas en relación a sus partidos. La labor del periodismo deportivo no solo está en informar, sino también, por un lado, analizar y criticar, y, por otro lado, cubrir, difundir y promover un evento deportivo. Lamentamos no haber disfrutado de otro gran compromiso en el fútbol femenino chileno.

      Muchas sensaciones nos dejó este compromiso entre la U y el Chago. Si mantienen este fútbol de alta jerarquía, ambos elencos asoman cómo favoritos para disputar la gran final del campeonato. Colo-Colo ha realizado una destacada campaña, pero a la vez nos deja una imagen que, primero, es aún un equipo muy joven, y, segundo, que depende mucho de lo que haga Ysaura Viso en el gramado.

      La moraleja de esta historia es que serán las mismas futbolistas y la preparación física, táctica y futbolística de sus cuerpos técnicos quienes sacarán al fútbol femenino chileno de su estancamiento. No serán los desinteresados dirigentes, ni el periodismo ni la hinchada que sacará al balompié femenil de su modorra. El fútbol femenino volverá por sus fueros en Chile gracias al talento, la capacidad y el esfuerzo de sus jugadoras cada fin de semana. Y lo mostrado en esta tercera fecha nos devuelve la esperanza en cuanto a volver a creer en esa realidad.

Fotos gentileza de Instagram @udechilefemenino y de Instagram @santiagomorningfem

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