Aprendizaje

Text by @Rodmol7

      La Selección Chilena Femenina Sub-17 quedó eliminada del Mundial de la categoría que se está jugando en la India. A todas luces cumplió una actuación digna, logró un triunfo histórico ante Nueva Zelanda, y las derrotas ante Alemania y Nigeria dejaron entrever muchas lecciones que el Fútbol Femenino de nuestro país debe aprender para mejorar de cara al futuro.

      A todo profesional que trabaja con niñas, niños y adolescentes, en su respectiva formación académica, se le inculcan que el aprendizaje es un proceso que no tiene fin. En la formación del ser humano como persona, tanto educativa, cultural, social y también deportiva, se debe tener presente que todos los días en su vida se aprende algo, y al tomarse el aprendizaje como un proceso, este se organiza de acuerdo a una serie de etapas que acompañan la realidad etarea de cada persona, y que, al avanzar el tiempo, tal proceso adquiere mayor complejidad.

      La selección femenina sub-17 de Chile vivió ese proceso, que desde el primer minuto se volvió complejo. La pandemia del COVID-19 motivó a la ANFP a suspender las competencias de divisiones inferiores tanto masculinas cómo femeninas, por lo que la conformación del grupo de jugadoras que iba a ser parte de este proceso comenzó lisa y llanamente con un llamado a prueba, y fue así que tras una serie de entrenamientos sucesivos, las mejores jugadoras de la serie comenzaban a ponerse la camiseta roja de un conglomerado que nos brindó éxitos etapa tras etapa.

       Quien daría luz a este proceso sería el DT Álex Castro. Formado en la INAF, Castro trabajó a nivel escolar, en el Colegio Nido de Águilas, y a nivel universitario, como director técnico de la Universidad Andrés Bello. El desafío de Castro, al encabezar el proceso de la Sub-17 femenina, sería otorgarle un sello, darle un estilo distintivo que la caracterizara cómo un equipo atrevido, incisivo, ofensivo, con un ataque constante, equilibrio en sus líneas, diálogo permanente entre sus líneas y un ordenamiento táctico que le permitiese obtener los logros propuestos en la planificación previa. 

      A diferencia de los procesos encabezados por José Letelier y Andrés Aguayo, tanto en la adulta como en la Sub-20, la mirada de Álex Castro, a la hora de encontrar jugadoras aptas para ser parte de un proceso clasificatorio y, posteriormente, mundialista, estuvo enfocada en ir más allá de Santiago y sus cercanías. Y no solo observar a las futbolistas de clubes de Primera División, sino también del Ascenso Femenino. Fue así que jugadoras como Natsumy Millones (Coquimbo Unido) y Catalina Mellado (San Luis, en un principio), comenzarían a ser parte del elenco con las mismas posibilidades que tendrían jugadoras de Santiago Morning, Colo-Colo o las universidades. Recordemos que jugadoras como Katerin Cubillos (Deportes Iquique) y Yennifer Zambrano (Huachipato) siguieron esa lógica y fueron activas participes de la clasificación al Mundial de India, aunque después, por lesiones, quedaron en el camino.

      Chile logró clasificar al Mundial Sub-17 tras dejar atrás a Paraguay, quedando en tercer lugar después de Brasil y Colombia. Importantes serían la sucesión de microciclos, partidos amistosos y competencias internacionales para lograr aceitar a un equipo que, paso a paso, iba a llegar en las mejores condiciones a disputar el Mundial. En definitiva se reunirian jugadoras con experiencia en Primera División, como Catalina Figueroa y Tali Rovner, titulares en la Universidad Católica, Anaís Cifuentes, quien en el 2021 dejó en la banca a Valentina Díaz en Colo-Colo, y Maitte Tapia, centrodelantera con muchos partidos como titular en Palestino, con futbolistas que brillan en la sub-16, e incluso en la sub-19, como Álvarez y Bustamante en Colo-Colo, y Hernández, Oliver y Ámbar Figueroa, en Santiago Morning.

Las Lecturas de su paso en el Mundial.

      Ante Nueva Zelanda, Chile logró plasmar la idea futbolística de Castro. Desde el primer minuto, la Roja atacó en forma constante por las bandas, con claras sociedades tanto por derecha como por izquierda y apelando a la velocidad y la profundidad de sus pases para ganarle las espaldas a unas sorprendidas kiwis que se encontraron con dos goles en contra y un rival muy superior en el juego. Ya en el segundo lapso, las neozelandesas recuperaron la posesión del balón llegando al descuento. Sin embargo, el golazo de Anaís Cifuentes, con un soberbio remate de distancia que se clavó en el rincón izquierdo, puso la tranquilidad necesaria para sentenciar el triunfo chileno.

      Sin embargo, la triste realidad abofeteo cualquier esperanza de pasar a la siguiente ronda después del segundo partido. El desafío era muy difícil, Alemania, uno de los mejores equipos europeos de la categoría. Castro apostó por mantener el mismo ritmo y estilo de juego, pero chocó con un cuadro alemán superior en lo físico y en lo futbolístico, con una envergadura superior, una mejor capacidad y resistencia, además de una técnica en velocidad que le permitía llegar al arco de Mellado Alvarado a tres trazos. Mientras las chilenas sucumbian lentamente en todo aspecto, también en lo anímico, las germanas lograban cimentar un 6-0 lapidario. 

      Ante Nigeria, la Roja Femenina Sub-17 se la tenía que jugar por el triunfo, único resultado que le permitiría pasar a los cuartos de final. Sin embargo, una desaplicacion defensiva permitió a las nigerianas abrir la cuenta antes de los 4'. Las flamingos se hicieron del dominio del balón, con mucho ritmo físico, pero con menos fútbol que las alemanas, careciendo, de paso, de una disciplina táctica que les permitiese llegar al gol de manera ordenada. Las chilenas se volvieron a aplicar, mejoraron aspectos defensivos como la anticipación, y nombres como la portera Mellado y la central Hernández comenzaban a destacar. Lo que le faltó a Chile aquella mañana de lunes fue mayor profundidad ofensiva y hacerse de la tenencia del balón. Tuvo una ocasión muy clara a través de Paloma Bustamante para llegar al empate, pero las nigerianas siempre estuvieron más cerca del 2-0, el cual llegó a los 82'. Las Rojitas, con más empeño que nada, llegaron al descuento (Rovner, de penal a los 90'+1), y tuvieron alguna ocasión de gol más, pero el pitazo final sepultó toda esperanza.
      Analizando la expedición de la Selección Chilena Femenina Sub-17, podemos rescatar aspectos positivos esenciales. En primer lugar, Álex Castro logró imponer un sello, un estilo de juego. Chile tuvo un juego grato a la vista, con orden táctico, sincronía entre las bandas, profundidad y velocidad en el ataque. A diferencia de lo exhibido por Aguayo en la sub-20 que no se sabe a qué jugó en seis partidos (cuatro de la clasificatoria y dos de los Odesur), el fútbol esgrimido por la Sub-17 resultó grato a la vista, en base a sus características ofensivas. 

      En segundo lugar, es un equipo que tiene carácter y personalidad, y muchas de sus jugadoras podrían insertarse en la maquinaria de la selección adulta, teniendo una oportunidad manifiesta en el futuro. Nombres destacados como la portera Mellado Alvarado, las cuatro defensas, la volante de corte Anaís Álvarez, de riqueza técnica y aplicación constante en el campo de juego, el ida y vuelta de Ámbar Figueroa y Paloma Bustamante y la capacidad ofensiva de Natsumy Millones y de Constanza Oliver, deben ser ya considerados por la dirección técnica nacional en un futuro mediato, sobre todo considerando que hay flaquezas en el primer equipo, sobre todo en las laterales.

      En tercer lugar, éste es un grupo de proyección que debe mantenerse a futuro, dando el paso a una futura nueva sub-20. En entrevista concedida a nuestras colegas de La Gambeta Femenina, Álex Castro declaró que "ahora viene la parte difícil que es sostener un plantel, que estas jugadoras sigan compitiendo y entrenando, y hacerles seguimiento para que no pierdan ritmo ni intensidad". Para el estratega nacional es importante el aporte que hagan los clubes: "Los clubes deben seguir potenciando a estas jugadoras y que el torneo sea mucho más atractivo para que compitan al más alto nivel y nosotros, como Selección, tener más partidos Clase A para seguir creciendo como fútbol femenino ", recalcó.

      No podemos hablar de fracaso en la Sub-17 al no lograr pasar a la siguiente fase. Son niñas que están en una etapa Intermedia en su formación futbolística y que han adquirido una gran experiencia disputando un magno evento, pero sin duda hay muchos aspectos que mejorar, tanto en lo global como en lo específico.
      La derrota ante Alemania nos dejó como lectura que el fútbol de hoy en día le da mucha importancia a la parte física, sobre todo en los países europeos dónde se juega a otro ritmo y velocidad. Una mayor capacidad física privilegia aspectos como la resistencia y el desdoblamiento de funciones, las jugadoras se trasladan constantemente por diversos frentes en el campo de juego, lo cual favorece el despliegue, la sincronización y la intensidad en el juego. Para los equipos de Europa, el fútbol moderno enfatiza la capacidad física por sobre el talento. A eso hay que agregar que se trabaja un biotipo específico en cuanto a estatura y modelo corporal, resaltando la presencia de jugadoras altas y fibrosas cuyas virtudes físicas favorezcan aspectos como la resistencia, la anticipación, el juego aéreo y la proyección en ofensiva. Fue notoria la diferencia de envergadura entre alemanas y chilenas. 

      Con respecto a Nigeria, hay que considerar un detalle que es real. En los países africanos existe un desorden administrativo que llega a ser infernal, y tanto niños y niñas son inscritos en los registros civiles años después de haber nacido. Las seleccionadas nigerianas tenían una apariencia semejante a su edad? La duda es manifiesta, parecían jugadoras sub-20 o sub-21, mayores que nuestras seleccionadas. Hace algunos años, en 1993, Chile obtuvo el tercer lugar en el Mundial Sub-17 de Japón, pero aquel partido definitorio ante Polonia fue catalogado como "la final simbólica", ya que los verdaderos finalistas, Nigeria y Ghana, tenían jugadores que, en apariencia, eran mucho mayores. Para contrarrestar estas situaciones, las selecciones sub-17 y sub-15 deben prepararse enfrentando a equipos y selecciones con jugadoras de mayor edad, así las chicas adquirirán la expertriz necesaria para poder jugar, palmo a palmo, a selecciones como las africanas que presentan este vacío administrativo.

      Esta es la oportunidad para que, de una vez por todas, la ANFP pueda invertir y genere ingresos que vayan en pos de mejorar las divisiones inferiores en el fútbol femenino. Es la oportunidad de poder llevar a la práctica un torneo más atractivo y competitivo tanto en la sub-16 como en la sub-19, y, a nivel global, poder aumentar el interés en la práctica del balompié femenil tanto en colegios y liceos de nuestro país como en las escuelas de fútbol, con la creación de talleres y la disputa de campeonatos.

      Debemos entender a la expedición de la Selección Chilena Femenina Sub-17 como un proceso de aprendizaje. Aprender que no basta con el talento, sino que debemos recoger la riqueza futbolística y las realidades que existen en los seleccionados de otros continentes. Aprender para mejorar, internalizar para perfeccionar.

      Por último, deseo cerrar esta columna con una frase esgrimida por el periodista Rodrigo Vera, señalada al final del partido ante Nigeria y al ver el llanto de nuestras representantes en el gramado: "Las derrotas tienen que doler, porque así uno avanza, porque así uno crece". La derrota es solo parte del aprendizaje de la vida, y muchachas de 16 o 17 años tienen mucho por delante para vivir y aprender.

Foto de portada, gentileza de Sportzpoint.

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