Caso Juliana Gómez. Un Triste Corolario
Text by @Rodmol7
Hace unos días, dando luz a nuestra sección In Memoriam, dimos a conocer el lamentable fallecimiento de la futbolista argentina Juliana Gómez en un trágico accidente automovilístico.
Desgraciadamente, esta trágica historia tuvo un segundo capítulo aún más lamentable, que culminó con un segundo deceso.
Mientras se recuperaba de sus heridas en un hospital local, el chófer del auto accidentado, Ricardo López, fue atacado por familiares directos de la malograda jugadora. Tres de estos familiares, el padre, la madre y un hermano, forcejearon con los policías que custodiaban al herido e ingresaron a la sala de recuperación, donde lo agredieron con elementos contundentes, uno de ellos, un tubo de oxígeno con el cual López fue golpeado en su cabeza en forma brutal. También fue atacado con golpes de puño.
Ricardo López era el encargado de prensa del club Argentino de Merlo, donde jugaba la malograda volante fallecida en el accidente. Tuvo que ser internado en terapia intensiva por un hematoma subdural, y después de dos días de agonía falleció. Posteriormente, se supo que había contraído una infección a causa de los golpes.
Investigaciones realizadas determinaron que fuertes ráfagas de viento desestabilizaron el auto donde viajaban Juliana y López junto con otras cuatro jugadoras de Argentino de Merlo, las cuales resultaron heridas de diversa consideración tras el volcamiento del vehículo. Juliana viajaba en los asientos traseros del auto y falleció de manera instantánea.
La madre de Juliana Gómez reconoció en una entrevista que le habían pegado a López ya que se habían enterado que "estaba borracho y manejando a alta velocidad, y que hizo caso omiso a los ruegos de las jugadoras de que parase el automóvil", y después de haber visto el estado lamentable en que quedó el cuerpo inerte de Juliana, pero que no lo habían golpeado con algún objeto contundente.
Finalmente, se supo que la sepsis que provocó la muerte de López correspondió a una infección intrahospitalaria y que no se debió a los golpes recibidos, de acuerdo al informe de la autopsia practicada.
Un accidente, dos muertes. Un triste corolario.