Claroscuro
Text by @Rodmol7
Hoy en la mañana debutó con éxito nuestra Selección Chilena Femenina sub-17 en el Mundial de la categoría que se disputa en la India. Jugando a gran nivel y ante un muy buen rival como Nueva Zelanda, logró derrotar por 3-1 a las kiwis.
Esta positiva realidad se contrapone con las bajas presentaciones que lucieron tanto la Selección Adulta en tierras mexicanas, como la Selección Sub-20 que quedó eliminada en los Juegos Odesur que se están disputando en Paraguay, dejando muchísimo que desear en cuanto a nivel futbolístico.
El Fútbol Femenino Chileno responde a una serie de actuales contraposiciones en cuanto a tratar el tema de las selecciones nacionales femeninas. Por un lado, el rendimiento descendente de las dirigidas por José Letelier, que abre una serie de incógnitas a meses del repechaje mundialista, sumado a los dos fracasos de Andrés Aguayo al mando de la Sub-20 (Clasificatorias al Mundial Sub-20 más los Juegos Odesur), que demarcan un retroceso notorio, versus una Selección Sub-17 que nos devuelve la esperanza en que el recambio es posible (sumando a la exitosa Sub-15) tomando en cuenta el muy buen nivel de fútbol mostrado y el gran trabajo realizado por el proceso encabezado por el DT Álex Castro, serio, silencioso y alejado de rimbombancias.
Cielos Cubiertos en México.
El desempeño de la Selección Chilena en territorio azteca fue notoriamente irregular. Existía mucha expectativa debido a que habían sido nominadas algunas jugadoras con un muy buen presente en cuanto a su nivel futbolístico en el Torneo Nacional, como por ejemplo, la goleadora de la U.de Chile Sonya Keefe, solicitada a gritos por el entorno que rodea a nuestro balompié femenil.
Ante el poderoso cuadro femenino del América, José Letelier presentaba una formación alternativa, con gran parte de las nuevas nominadas jugando como titulares. Se observó un equipo largo, inconexo y descordinado, donde se cayó nuevamente en el pecado del pelotazo sin precisión ni profundidad, contra un cuadro mexicano que apostaba por un juego rápido, a trazos cortos, con gran calidad de pases y jugando en velocidad. De no mediar la enorme actuación de la portera Ryann Torrero, que retornaba a la Roja Femenina después de tres años y salvó a su equipo con dos grandes tapadas, las Águilas se hubiesen ido en ventaja. Por otra parte, visualizabamos que delanteras como Chichi Olave, Chesca Caniguan y Titi Parraguez caían en la inconsistencia porque jugaban fuera de posición e Ivette Olivares se mostraba huérfana en el mediocampo. Mientras tanto, Fernanda Ramírez se desdoblaba para contrarrestar los sucesivos embates ofensivos de las americanistas.
El segundo tiempo comenzaba con el cambio, intentendible, de Gabriela Bórquez por Torrero. La portera de Santiago Morning se notó muy nerviosa en los minutos iniciales, y aquello costó el primer gol en contra a través de un autogol de Javiera Toro tras un grueso error de la bohemia. Otro yerro lamentable en la barrida significó el segundo gol del América a través de un penal, y Bórquez recuperaba algo de confianza con una buena tapada al primer palo. El ingreso de Yenny Acuña le dió un poco más de poder ofensivo a la Roja, y la iquiqueña consiguió descontar con golpe de cabeza, pero al seleccionado le faltó fuelle para empatar el partido y cayó derrotado ante un club que hizo lo que estuvo a su alcance por ganar el compromiso.
Tres días más tarde, ante la Selección Mexicana, Chile presentaba una formación con muchas de las titulares habituales, además de Antonia Canales en la portería. Letelier proponía dos líneas bien aceitadas para contener a un equipo mexicano muy ofensivo, pero desordenado y sin tanta disciplina táctica. Así, Chile logró resistir los sucesivos ataques de las Aztecas, mientras que apostaba al pase profundo de Karen Araya y Paloma López para aprovechar la velocidad de Acuña, Fernanda Araya y Daniela Zamora. Extrañamente, Sonya estaba jugando en el mediocampo. Un tremendo error de la portera Itzel González fue aprovechado por Zamora, quien con su oportunismo abrió la cuenta a favor de la Roja.
México realizó cambios para otorgar mayor orden y peso ofensivo, y, sobre todo con la presencia de Ordóñez, comenzó a presionar y hacer retroceder a la Roja en su propio campo. Carla Guerrero se tuvo que exigir para poder contrarrestar el ataque de las locales, Saez y López Opazo se lesionaron con la exigencia, y Antonia Canales se eregia como la figura del encuentro, realizando cuatro tapadas impresionantes que evitaron la derrota chilena, ya que Ordóñez había conseguido el empate antes de los 60', resultado que a su vez fue el definitivo 1-1.
La expedición de Chile en México dejó muchas lecturas. Dió la sensación de que Letelier preparó estos partidos con un afán netamente defensivo, es decir, plantó dos líneas bien delineadas en su propio campo y apostó por el contragolpe con atacantes veloces y pelotazos profundos. Tal vez, el estratega nacional piensa en el Repechaje jugar haciendose de la posesión del balón en los primeros minutos, asestar el primer golpe y después defender la ventaja con un fútbol bien armado en cuanto a lo defensivo. Una segunda lectura es que las grandes actuaciones de Antonia Canales y de Ryann Torrero le otorgan seguridad a la portería chilena en cuanto a las alternativas que se requiriesen si Tiane Endler se lesione o estuviese ausente por uno y otro motivo. Mientras tanto, jugadoras como Carla Guerrero, Karen Araya y Yessenia López recuperaron el nivel perdido en la reciente Copa América Femenina. Guerrero, que viene mostrando un nivel más que aceptable en la U, se destacó por su capacidad de anticipación, rechazo y manejo de los tiempos; Karen, jugando de volante central, tiene mayor visión de juego desde la mitad de la cancha, aportando claridad tanto en el quite como en la entrega, mientras que Paloma aportó una mejor calidad de juego retrocediendo hasta posiciones defensivas. Por último, Fernanda Ramírez reafirmó que es, actualmente, la mejor defensa de nuestro campeonato, mientras que Yenny Acuña demostró tener categoría internacional y abrió las opciones para ser considerada para jugar en el extranjero.
Sin embargo, Letelier volvió a caer en el pecado de su porfía, en cuanto a sacar a las jugadoras de su posición natural y hacerlas jugar de acuerdo a su criterio. Tanto Olave como Caniguan ante el América, y Keefe ante México, jugaron lejos del área, restando posibilidades ofensivas y mellando sus opciones en la Roja porque no se aprovecharon sus reales virtudes en el gramado. Lamentablemente, las nuevas convocadas no pudieron mostrar su juego, ni Parraguez, ni Olivares, mientras que jóvenes valores como Bórquez, Fuentes e Hidalgo no pudieron soportar la presión del debut y no rindieron de acuerdo a lo que exhiben en nuestras canchas.
Oscuridad en Paraguay.
La expedición de la Selección Chilena Sub-20 en los Juegos Odesur fue preocupante para los que deseamos un recambio en el Fútbol Femenino Chileno. La gestión de Andrés Aguayo como DT de la categoría suma su segundo fracaso, y lo que alarma es que el nivel futbolístico fue más que discreto.
Ante Venezuela, la Roja Femenina Sub-20 se salvó de caer por goleada. En el primer tiempo, antes de los dos goles de Kimberlyn Campos, las llaneras tuvieron tres tiros en los postes, más algunas tapadas de la portera Ignacia Bustos. Mientras la vinotinto exhibía un fútbol rápido, incisivo y con gran coordinación entre sus líneas, las chilenas mostraban un fútbol sin peso, con toque insulso, pelotazos sin destino y absoluta desconexión y un equipo excesivamente largo. En algo mejoró con el ingreso de Tamara Mansilla, quien marcó un gol mal anulado que hubiese cambiado el norte del encuentro, pero con el correr de los minutos volvió a caer en el letargo, para terminar aguantando un 0-3 en contra tras un nuevo gol llanero marcado por Jiménez.
Ante Paraguay, a Chile le servían dos resultados para clasificar a la disputa por el bronce, ganar o empatar, merced a su mejor diferencia de goles en relación a las guaraníes (-3 contra -5). El comienzo ante Paraguay no pudo ser más auspicioso ya que Mary Valencia abrió la cuenta a los 2' y dispuso de un par de ocasiones más de gol a través de Heyermann y Santander. Sin embargo, las Paraguayas se hicieron de la posesión del balón, comenzó a presionar a las chilenas que retrocedieron sus líneas y apostaron al pelotazo profundo y a las pelotas paradas, perdiendo peso ofensivo. Paraguay llegó al empate al aprovechar un balón suelto que la defensa chilena nunca pudo rechazar, y a través de Tais Leiva igualó el marcador y le dió nuevos aires a sus esperanzas de pasar a semifinales.
Con el ingreso de Pamela Villalba, Paraguay le quitó el balón definitivamente a las chilenas y aceleró su ritmo ofensivo. Fue justamente la talentosa guaraní que desniveló el marcador con una vistosa jugada personal que, sacándose la marca de tres defensas en un metro cuadrado, marcó a placer ante el achique de Bustos. Chile intentó reaccionar, pero ya no tenía fondo físico ni futbolístico para intentar llegar al empate. A Valencia la molieron a patadas, mientras que Collinao se vio huérfana en la generación de juego. El 3-1 en contra se sentenció definitivamente con el gol de Cristaldo después de una sucesión de errores de marca y un mal rechazo previo de Bustos.
Bastaron dos partidos para apreciar que la sub-20 de Chile mostró muy poco para haber optado a una medalla. Aguayo nunca logró reafirmar la idea de un conjunto con un sentido de equipo en el juego, sino más bien parecieron un grupo de jugadoras que se juntó para jugar un partido sin preparación previa. Hubo déficit marcado en lo futbolístico, demasiados errores defensivos, una descoordinacion manifiesta entre sus líneas, las cuales se vieron notoriamente separadas e inconexas, y apelando a una ofensiva jugando "a lo que salga", es decir, balonazos sin precisión, escaso desdoblamiento ni calidad en los pases, además de ausencia de sopresa en el ataque. El único gol, marcado por Valencia, nació de un offside previo, y salvo algunas esporádicas ocasiones, no hubo peso ofensivo.
Otro déficit esgrimido por la Roja Femenina Sub-20 fue que no logró adaptarse a las condiciones climáticas existentes en Paraguay, caracterizadas por una alta humedad. Nos daba la sensación de que a los 60', las Rojitas estaban agotadas, y aquella carencia de fondo físico les restaba capacidad de reacción ante situaciones adversas y ante la presión ofensiva de sus contrincantes.
En cuanto a rendimientos individuales hay muy poco que rescatar. El nombre de Margarita Collinao se destacó por sobre el resto ya que fue la única que quiso jugar a ras de piso, con una conducción aceptable, tratando de conectarse con sus compañeras en ofensiva y buscando el pase preciso y a espaldas de las defensas contrarias. Mary Valencia también tuvo un rendimiento aceptable, destacando por su velocidad en ataque, causando cierto estrago en las defensas contrarias, las cuales hicieron sentir el rigor de su marca contra la delantera de origen colombiano. Sin embargo, ambas se vieron muy huérfanas en el campo de juego, ya que sus compañeras lisa y llanamente no estuvieron en su nivel.
Quisiera cerrar esta columna citando a mi amiga Prof Helix quien señaló algo muy real acorde a la actual realidad de cada seleccionado: "La Sub-17 elige a las mejores jugadoras del país y construye tácticas a su alrededor en vez de obligar a las futbolistas a jugar con las tácticas con las que sus Directores Técnicos se sienten cómodos. Esa es la mayor diferencia que existe entre Castro y Aguayo/Letelier".
No deja de tener razón mi amiga.
Fotos gentileza de redgol.cl