Entre Dudas y Certezas
Text by Rodrigo Molina (@Rodmol7)
Dos partidos amistosos jugó la Selección Chilena Femenina ante su similar de Filipinas. Un empate 1-1 en Viña, y un triunfo por la cuenta mínima ayer en La Pintana. Resultados que reflejaron dos realidades distintas como experiencia ante la selección asiática que se encuentra clasificada al Mundial de Australia/Nueva Zelanda en forma directa.
En Fútbol Femenino Outsider haremos un análisis de cómo fue el juego de la Roja Femenina en estos últimos amistosos previos al Repechaje de febrero próximo.
Las Dudas en Viña.
Ante las Filipinas, Chile comenzó jugando de buena forma en los primeros veinte minutos del primer tiempo. Buscando atacar en forma permanente desde las bandas hacia el centro, la Roja se fue creando ocasiones de gol, siendo la más clara la de Yenny Acuña, a los 18', cuyo disparo bajo la portería fue tapado por la portera Olivia Mc Daniel. Sin embargo, desde los 20', Chile fue perdiendo fuelle, y las transiciones entre mediocampo y ofensiva, y el desdoblamiento por los laterales se fue perdiendo. Chile cayó en la confusión y en la marca eficaz de las asiáticas, quienes abrieron la cuenta con un cabezazo de Heli Long, a los 26', tras una horrible salida de Tiane Endler.
A partir de aquel instante, Chile se encontró maniatado en medio de una selección filipina que se destacó por su disciplina y su orden táctico, encerrando a la Roja Femenina con dos líneas de cuatro y marca en zona. José Letelier, el estratega nacional, volvió a caer en el pecado de apostar por el juego largo, cayendo en el toque insulso y en el pelotazo sin destino. Karen Araya nunca se encontró con su fútbol, y Yessenia López cayó en la intrascendencia. Acuña se fue enredando entre discusiones y reclamos, y Javiera Grez fue un fantasma en el Sausalito. Solo Daniela Zamora, con gran rendimiento por las bandas, y Sonya Keefe, cuando dejó la zona de tres cuartos de cancha, y pasó a jugar derechamente de 9, causaron ciertos estragos en el arco de Mc Daniel.
En el segundo tiempo, con los ingresos de Nayadet López Opazo, Valentina Navarrete e Ivette Olivares, la Roja buscaba nuevamente hacerse de la tenencia del balón y del ataque en velocidad por las bandas. No obstante, las dirigidas por Alen Stajcic continuaron con sus dos líneas de cuatro (que a veces se convertía en una línea defensiva de cinco con el retroceso de una volante de contención) para tapar todo intento ofensivo de las chilenas, además de apostar al contragolpe, con la destacada actuación de la volante Katrina Guillou, hábil e inteligente para conducir el balón, donde Filipinas estuvo más cerca del 2-0, que la Roja del 1-1.
A pesar de presentar un esquema 4-4-1-1 muy defensivo, las Filipinas tuvieron tres ocasiones claras de gol para aumentar, dos de ellas tapadas por Endler en forma excepcional, y una que se fue apenas sobre el travesaño. Las asiáticas aprovecharon la debilidad en la marca de Fernanda Hidalgo y el escaso diálogo entre Fernanda Ramírez y Camila Saez, las cuales caían una y otra vez en la confusión y en los yerros al rechazar.
Chile comenzó a buscar el juego aéreo con los continuos desbordes tanto de Zamora como de Navarrete y la aparición de Keefe por el medio. Justamente, en uno de los pocos momentos de desaplicacion de la defensa filipina, un centro de Zamora es cabeceado en forma brillante por Sonya, anidando el balón en el segundo palo de Mc Daniel cuando corrían los 84'. Primer gol de la Bombardera vistiendo la Roja de todas y de todos. Casi al terminar el partido, un disparo de Ivette desde fuera del área casi sorprende a Mc Daniel.
Inseguridad defensiva, apostar nuevamente por el juego largo y el pelotazo profundo y orfandad ofensiva, fueron las lecturas que dejó este primer lance. Lo más preocupante, es que Letelier no tuvo, tácticamente, las ideas para poder sacarse de encima una marca escalonada y asfixiante, cayendo nuevamente, en lo inútil que es jugar a trazos largos, con un equipo muy separado y atacando al ollazo, pecados que ya había cometido en la Copa América de Colombia.
Las certezas en La Pintana.
Para poder vencer a un rival que se mostró muy complicado, como Filipinas, había que, en el segundo partido en La Pintana, mover bien las piezas en el tablero y mejorar aquellos aspectos negativos en el juego mostrado en Viña.
El ingreso de Carla Guerrero en la defensa le iba a otorgar seguridad a la última línea. Carla demostró jerarquía y capacidad en cuanto a anticipación, presión en la marca y manejo de los tiempos, además de que tuvo don de mando sobre la línea de cuatro, que tuvo a López Opazo y a Javiera Toro como laterales titulares.
En el mediocampo, Ivette Olivares le otorgaba características distintas, ya que su calidad técnica se traducía en un manejo del balón más adecuado, mejor traslado del mismo y un nuevo tipo de ordenamiento. La presencia de la volante de Palestino en mitad de cancha permitió que las líneas no estuviesen tan dispersas y tuvieran mejor comunicación entre ellas, facilitando las transiciones. Igualmente, fue positivo el paso de Karen Araya a una posición más de enlace en tres cuartos de cancha. La volante del Madrid encontró sintonía fina con el tridente de ataque de Zamora, Keefe y Navarrete, armando juego y paredes sucesivas, una de ellas que permitió el único gol del partido, a los 23', tras finiquitar una jugada asociada que pilló mal parada a la defensa filipina, anotando de primera tras un centro de Dani Zamora. Chile pudo aumentar con un remate de distancia de Paloma que contuvo Mc Daniel, un remate cruzado de Navarrete que pasó cerca del poste izquierdo, y un cabezazo de Sonya que se fue desviado.
En la portería no jugó esta vez Endler. Antonia Canales, en el primer tiempo, y Ryann Torrero, en el segundo lapso, ocuparon la portería de la Roja y respondieron, a pesar de que las llegadas de las asiáticas, esta vez, fueron esporádicas. De hecho, antes de la apertura de la cuenta, Canales tuvo una gran tapada ante un remate bajo de Guillou, que a la larga fue decisiva en el trámite del resto del partido.
Al iniciarse el segundo lapso, las dirigidas por Stajcic quedaron con 10 jugadoras por expulsión de Sara Eggesvik, y hubiesen quedado perfectamente con 9, pero el patadon de Bonta contra López Opazo fue sancionado solo con amarilla. A pesar de aquello, Letelier prefirió privilegiar la tenencia del balón, pero sin profundidad ante una rival con una jugadora menos. El partido cayó en un letargo profundo, la Roja Femenina no apostaba al contragolpe, y Filipinas no tenía el fútbol para hacerle daño al pórtico de Torrero.
Solo con los ingresos de Millaray Cortés y de Yenny Acuña, Chile salió de alguna manera del tedio, y contragolpeo con pases profundos y ataque en velocidad. En los últimos cinco minutos del partido, éste volvió a tener algo de emoción, Mc Daniel le tapó en forma brillante un gol hecho a Acuña, mientras que Zamora desvió apenas un remate cruzado. A falta de un minuto, un error de comunicación entre Saez y Ryann casi cuesta el empate con un remate desviado de Serrano.
Chile fue de menos a más en estos amistosos ante Filipinas, más que nada porque Letelier se vio obligado a mover el tablero. El movimiento de piezas fue efectivo, y se está acercando a un once ideal para enfrentar a Senegal o Haití. Tiane Endler, a pesar de su error en el gol filipino, respondió de gran manera y evitó una derrota que hubiese sido catastrófica ante un rival simple y algo rústico en ofensiva; Carla Guerrero está recuperando el buen nivel perdido durante dos años, y se está volviendo indispensable en defensa; Karen Araya lució mejor en tres cuartos de cancha, más incisiva y dañina que jugando en mitad de cancha; Ivette Olivares demostró tener las condiciones adecuadas para ser la volante central de la Roja Femenina; y el tridente ofensivo debería, en el papel, ser el titular para el repechaje: dos aleras veloces cómo Zamora y Navarrete, intercalando posiciones y atacando velozmente en vertical y diagonal, y una goleadora mortal como Sonya Keefe en el centro del ataque.
Lamentablemente, José Letelier aún no puede solucionar el problema de las laterales, sobre todo por el lado izquierdo. Tanto Hidalgo como Toro se vieron vulnerables, y Michelle Olivares se vio nerviosa todo el primer tiempo. López Opazo jugó bien, pero ella es volante central. Hay excelentes laterales en el fútbol femenino chileno: Ámbar Soruco, Bárbara Muñoz, Daniela Ceballos, Nicole Gutiérrez, Fernanda Pinilla, pero no cuentan para el estratega nacional.
Rendimientos bajos hubo por desgracia. Saez estuvo errática en los dos partidos, Ramírez no rindió como se esperaba, Paloma López deambuló por toda la mitad de la cancha y, salvo algunos remates de distancia, no gravito, Javi Grez está pagando el precio de un año discreto en Colo-Colo, y no logra rendir cuando tiene a un par de centrales rivales fuertes y espigadas, Yenny Acuña es una delantera de nivel internacional, desequilibrante, pero cuando se dedica solo a jugar y atacar; cuando se pone a discutir, pierde fuerza su labor en ofensiva, aspecto que debe mejorar si o si.
José Letelier... Por primera vez recibió pifias en un estadio de nuestro país, y aquello lo obligó a reaccionar y a entender que es necesario hacer cambios en el sistema de juego y que hay que hacer ajustes en el equipo, respondiendo a la necesidad de renovar el mismo. Aún hay muchas cosas que mejorar, como no confiar en exceso en la tenencia del balón sin apostar al contragolpe. Venezuela le empató in extremis en la Copa América Femenina, y con unos minutos más de juego, o con Ysaura Viso jugando más minutos de los que tuvo, las llaneras se hubiesen quedado con el triunfo. Lo mismo hubiese pasado si Filipinas hubiese tenido más alternativas en ofensiva. Por último, para un fútbol en ofensiva y con gran velocidad de ataque, se necesita una mayor preparación física. Hubo minutos en que se vieron algo cansadas a las jugadoras, sobre todo en el último cuarto de hora del primer tiempo.
Quedan tres meses para el Repechaje. Aún queda tiempo para mejorar.