Fútbol Femenino Chileno y Futbolistas Transgénero. Una Realidad aún no Presente.
Text by @Rodmol7
Este es un resumen de una columna que escribí sobre este tema en el mes de Enero de este año. Un tema que causó incomodidad en algunos estamentos y en algunas personas vinculadas al Fútbol Femenino Chileno.
La transexualidad se define como la adquisición, por parte de una persona, de las características físicas de las personas del sexo contrario, ya sea mediante un tratamiento hormonal o un tratamiento quirúrgico. Las personas transexuales poseen una identidad de género que no coincide con su sexo, y desean hacer una transición permanente al sexo con que se identifican. Sin embargo, esta condición ha evolucionado hacia lo que es una opción de vida, surgiendo lo que es una identidad de género o una expresión del mismo, lo cual les permite ser personas genuinas, auténticas y cómodas con su apariencia externa, logrando una congruencia con su elección de vivir su vida, más cercana a una identidad que a una orientación sexual. Es por todos estos aspectos que hoy se prefiere hablar de personas transgénero, aquellas que tienen conciencia propia de identificarse y sentir pertenencia hacia un género.
Hoy en día, tenemos la Ley 21.120, del año 2019, que reconoce y da protección a la identidad de género en nuestro país, y que reconoce a dicha identidad como "la convicción personal e interna de ser hombre o mujer, tal como la persona se percibe a si misma, la cual puede corresponder o no con el sexo y nombre verificados en el acta de inscripción de nacimiento".
Esta ley busca eliminar las barreras por motivos de sexo, género, identidad de género y orientación sexual que excluyen o restringen el goce y ejercicio de los derechos humanos de las personas trans, que han sido víctimas de odio, violencia, exclusión y discriminación, que sufren hasta el día de hoy. De esta Ley, deseo rescatar el Artículo 4°, el cual señala, entre otros aspectos, que toda persona tiene derecho al reconocimiento y expresión de género, entendida como la manifestación externa del género de la persona, la cual puede incluir modos de hablar o vestir, modificaciones corporales, o formas de comportamiento e interacción social; a ser reconocida e identificada conforme a su identidad y expresión de género, en los instrumentos públicos y privados que acrediten su identidad respecto del nombre y del sexo, incluyendo a si mismo las imágenes, fotografías, soportes digitales, datos informáticos o cualquier otro instrumento con los que las personas figuren en los registros oficiales (Registro Civil); y al libre desarrollo de su persona, conforme a su identidad y expresión de género, permitiendo su mayor realización espiritual y material posible". Igualmente, su Artículo 7° incluye una serie de principios que aluden a la no patologizacion, a la no discriminación arbitraria, a la confidencialidad, a la dignidad en el trato, a la autonomía progresiva y al interés superior del niño o niña, en cuanto a la orientación del padre y de la madre acerca de la identidad de género.
Ustedes se preguntarán qué tiene que ver todo esto con el Fútbol Femenino y con el deporte chileno en general? Mucho, muchísimo. Hoy en día se conocen muy pocos casos de deportistas transgénero inmersas o inmersos en la alta competencia o disputando torneos en las diferentes disciplinas, y aquellos casos que han sido conocidos, han manifestado ser, aún, víctimas de discriminación y de exclusión. Recordemos que el deporte en Chile no es un pilar del estado, sino que es considerado un bien de consumo, y se necesitan transformaciones profundas para que esté al alcance de todas, de todos y de todes, no solo abarcando lo económico, lo social y lo cultural, sino también un cambio de mentalidad que permita una apertura real de espacios.
A pesar de que en nuestro país se habla de la apertura de espacios, de la igualdad de derechos y de otorgar oportunidades sin distinción, Chile sigue siendo un país conservador y temeroso de abrir nuevas puertas para las y los nuevos protagonistas de nuestra sociedad. El deporte no escapa al dilema del qué dirán, con argumentos tales como la fisiología corporal, las condiciones hormonales diferentes, y las ventajas que supone la asociación de aquellos factores dentro de una competencia, es que las mujeres transgénero tienen las puertas herméticamente cerradas en cualquier club o torneo. El cambio de mentalidad, entonces, es más que necesario para poder avanzar como sociedad.
Ignacia Livingstone pudo haberse convertido en la primera mujer transgénero en competir en el Fútbol Femenino Chileno. En el 2019, fue invitada por la ex DT de Santiago Morning, Paula Navarro, para realizar una prueba futbolística e integrarse al primer equipo, pero no la pasó. Ignacia declaró en su momento al Diario La Tercera lo siguiente: "A veces te sientes pasada a llevar porque una hace su tratamiento sin pensar en ganarle a nadie, sino porque una se siente así. La gente te va a criticar, hagas lo que hagas, por ser trans en un país básico como Chile, que se cree desarrollado. Si me va bien, van a decir que es trampa, que aquí, que allá... lo tengo claro. Porque con nosotras, las trans, Chile es un país cruel. Creo que hablar de una ventaja deportiva de una trans es pensar retrogradamente. Si tú te haces un tratamiento hormonal y tus rangos son los mismos que una mujer de nacimiento, el envase no tiene nada que ver. Haber nacido niño no es ninguna ventaja".
Está realidad está quedando atrás en otros países del orbe. Hemos conocido casos de futbolistas transgénero en España, Canadá, Japón y en nuestro vecino país, Argentina, dónde, bregando con sumo esfuerzo, y luchando contra muchos estereotipos, han comenzado a competir en el fútbol femenino, ya sea a nivel profesional, colegiado o amateur, como por ejemplo, la Campeona Olímpica de Fútbol Femenino en los JJ.OO. de Tokio y medalla de oro, la volante canadiense Rebecca Quinn.
El caso más conocido es el de la delantera argentina Mara Stefanía Gómez, la primera mujer transexual en llegar a la Primera División del Fútbol Femenino profesional, no solo en el país trasandino, sino también en Sudamérica. Mara comenzó a jugar fútbol en partidos amistosos de categoría amateur. Partido a partido, perfeccionó sus condiciones como futbolista en cuanto a manejo y dominio del balon, dribling, proyección, desborde, y enfatizando su técnica en velocidad. Mara comenzó a sentir el apoyo de la hinchada y de las demás jugadoras, compañeras y contrarias, que la criticaron en un principio, pero hoy le entregan todo su apoyo. Acogiendose a la Ley de Identidad de Género (N° 26.743, de Argentina), Mara pudo registrar su nuevo nombre y sexo. Las facilidades que otorga dicha Ley le permitieron estudiar enfermería profesional. "En la adolescencia tuve mucho miedo pensando que no iba a tener futuro, que no iba a poder cumplir sueños y objetivos. Un día me propuse transformar esos miedos en posibilidades, le puse fuerza y voluntad para cambiar mi vida. Nunca me rendí, a pesar de todas las adversidades que me presentó la vida. Hoy cumplo el segundo objetivo en mi vida, hoy soy ENFERMERA PROFESIONAL", posteaba Mara en su Instagram.
Para Mara, "el fútbol no se trata solamente de una cuestión física, se trata de habilidades y de técnicas que desarrollan los deportistas en el transcurso de su vida. No es la que corre más rápido ni la que le pega más fuerte a la pelota. Eso no pasa porque tenga más testosterona, sino porque una tiene habilidades que no tiene cualquiera". Su historia servirá para que exista un cambio de mentalidad y puedan abrirse más espacios para otras deportistas trans. "Yo pertenezco al colectivo LGBTQ+, el cual sufre muchas veces la discriminación , la exclusión y la falta de oportunidades. Yo siempre digo que esto es un asesinato sin armas, porque mucha gente no tiene la fortaleza para soportar estos obstáculos y termina suicidándose. La sociedad tiene que educarse para aceptar las diferencias y dejar de etiquetar todo el entorno según la genitalidad. Somos todas personas con sentimientos, con derechos y merecemos vivir todo lo que nos rodea. Estamos de paso por la vida y lo más justo sería lograr una paridad dentro de la sociedad que todas las personas, independientemente del sexo o del género, puedan ser parte de cualquier actividad".
Mara Stefanía Gómez (Estudiantes de La Plata)
En enero del año pasado, la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), a través de su presidente, Carlos "Chiqui" Tapia, autorizó la participación de Mara Gómez en la Primera División del Fútbol Femenino Argentino, siendo habilitada para disputar el Torneo del año 2021. Mara pasó del Villa San Carlos a Estudiantes de La Plata, un equipo más popular y con un poco más de recursos económicos. La delantera enfatiza que lo suyo es algo histórico a nivel mundial. "Fueron largas las luchas, mucho camino, mucho sufrimiento para estar hoy acá. No es una conquista individual, es una cuestión social, colectiva".
Tiziana Lezcano (Ferro).
Mara Gómez no es la única futbolista trans que juega en la Primera División Femenina de Argentina. El número ascendió a tres jugadoras en este 2022. Junto con la alera pincharrata, existen otras dos futbolistas que han sido autorizadas por el ente rector del fútbol argentino a competir en la máxima categoría femenina. Tiziana Lezcano, de 29 años, hizo su transición a los 22. Quiso jugar a los 26, pero se topo con la discriminación de dos clubes que le cerraron la puerta, pero Ferro le dió una oportunidad. La lateral izquierda jugó cuatro partidos en la Primera B Nacional en 2021, dónde obtuvo el ascenso a la Primera División. "Nos sentimos en igualdad de condiciones, estamos jugando legalmente, con los controles necesarios para jugar en el fútbol femenino , que se dió cuenta que no sacamos ninguna ventaja . Estamos a la par", reflexionó Tiziana.
Jezabel Carranza (Deportivo Español).
Por su parte, Jezabel Carranza fue la última en recibir la autorización de la Asociación de Fútbol Argentino para competir en Primera División Femenina. A los 43 años, pudo debutar por su equipo, el Deportivo Español, en la derrota 0-8 ante River Plate, y cumplir su sueño de jugar en el torneo femenino argentino de mayor nivel. "No es fácil para mí entrenar a mi edad y sin las hormonas naturales que tenía antes", declaró Jezabel, que es una mujer trans desde los 33 años y se viene sometiendo a tratamientos hormonales desde hace diez. Toma estrógenos para descalcificarse, ya que se realizó una vaginoplastia y sus resultados fueron menores a los de una mujer cisgenero, aunque su habilitación tardó ocho fechas este año en llegar.
En Argentina ya son tres las futbolistas trans que juegan en la máxima categoría del fútbol femenino en aquel país. En Chile desconocemos si este tema ha sido tratado siquiera por la testera de la ANFP dirigida por Pablo Milad, o si existe alguna politica o directriz al respecto cuando surja alguna futbolista transgénero que desee militar en algún club profesional de nuestro país. Tampoco conocemos la postura de la ANJUFF sobre este tema. Se habla mucho de inclusión, pero tengo la sensación de que para muchas y muchos, es un tema incómodo.
En dos semanas más, publicaremos una entrevista con Julieta Eyzaguirre, futbolista trans que desea jugar en el fútbol femenino profesional ANFP, pero cuyo sueño aún está inconcluso.
Fuentes.
Es.wikipedia.org. Conceptos de transexualidad y de transgénero.
Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. Ley N° 21.120 RECONOCE Y DA PROTECCION AL DERECHO A LA IDENTIDAD DE GÉNERO. 10-DIC-2018. Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.
https://www.infobae.com/deportes/2020/12/30/mara-gomez-la-futbolista-trans-que-hizo-historia-en-el-deporte-argentino-la-discriminacion-a-las-personas-lgbt-es-un-asesinato-sin-armas/
https://www.telam.com.ar/notas/202205/591932-ley-identidad-genero-futbol-afa.html