Ocaso. El Descenso de Everton.
Después de 14 años participando como animadora del Torneo de Primera División Femenina de Chile, Everton de Viña del Mar descendió de categoría, y jugará en el Ascenso Femenino en el 2023. Más allá de un descenso a la B, lo del cuadro femenino oro y cielo es un ejemplo más de lo que significa, realmente, el fútbol femenino para el ente dirigencial de nuestro deporte: algo insignificante.
Escrito por Rodrigo Molina (@Rodmol7).
Everton se fue a la B. No se puede creer.
Hace 14 años, el cuadro femenino de Viña del Mar era la protagonista principal del naciente campeonato profesional disputado bajo el alero de la ANFP, pero la historia real de Everton Femenino comenzó a escribirse mucho antes, en los albores de la década de 1990, cuando el balompié de mujeres era algo netamente amateur, cuando se jugaba por la bebida y el sándwich, muchas veces sin camarines, sin duchas, en condiciones pauperrimas e indignas, pero se jugaba por amor al fútbol y a la camiseta. Eran los tiempos de Las Amanditas.
Ada Cruz, primera gran goleadora evertoniana.
El tiempo fue pasando, Everton seguía siendo el principal equipo femenino, compitiendo en ANFA y batiéndose en duelos heroicos contra rivales con sus mismas metas y objetivos: Universidad de Chile, Ferroviarios, Unión Española, Santiago Morning. Año tras año, las oro y cielo iban cimentando un camino sólido hasta escribir historias con letras de oro. Llegaría el 2008 y la ANFP tomaría la posta organizativa del balompié femenil, con el fin de generar una actividad más profesional. Everton, en los años 2008 y 2009, se quedaría con el primer hito histórico en el futfem nacional, el bicampeonato. Aquel equipo derrotaría a su más enconado rival para quedarse con el título, Ferroviarios. Primero en el 2008 como Ferro, propiamente tal, y en el 2009, las ferroviarias iban a representar a Coquimbo Unido (por eso les llamaban "Ferroquimbo").
Eran aquellos partidos donde se enfrentaban Mario Vera, dirigiendo a Everton, y Claudio Quintiliani, dirigiendo a Coquimbo, dos viejos estandartes de la dirección técnica en el futfem. Porque en esos años, el clásico del fútbol femenino chileno no era Colo-Colo vs U.de Chile, el clásico del fútbol femenino de Chile era Everton vs Coquimbo, que contaba con grandes figuras como Belén Gaete, Catalina Díaz, Jeanette Aguirre, Janet Salgado y una novel Francisca Lara.
Un año después, Everton casi llega a alcanzar la gloria a nivel internacional, llegando a disputar la final de la Copa Libertadores Femenina del 2010 ante el poderoso Santos de Brasil, que contaba entre sus filas con la mejor jugadora de todos los tiempos, Marta. Un tiro libre, en el minuto 90', sepultó las esperanzas viñamarinas de llegar a la cúspide del fútbol femenino sudamericano, pero quedaría en el recuerdo de que, por primera vez, un equipo femenino chileno le jugaría, de igual a igual, al poderoso fútbol femenino brasileño.
Everton se consolidaba como la primera grande del fútbol femenino chileno. Cristalizaba tres años inolvidables, teniendo entre sus filas a las mejores jugadoras del balompié de mujeres en el país. Parecía que su dominio a nivel nacional no iba a tener parangones y que se iba a consolidar en el tiempo, hasta que apareció su rival eterno, Colo-Colo. La final de la Copa Chile Femenina del 2009, con triunfo evertoniano sobre las albas por 4-2, sería el atisbo de un enfrentamiento histórico e inolvidable.
Al comenzar la década del 2010 no se hablaba en el fútbol femenino de Chile, otra cosa que la disputa del gran clásico, del duelo inolvidable, de 22 amazonas batiéndose, no en un partido de fútbol, sino en una verdadera batalla por el honor y la gloria deportiva: Colo-Colo vs Everton, Everton vs Colo-Colo. Una leyenda que comenzaría en el 2010, cuando las albas, en Quilin, derrotarían 2-1 a las viñamarinas y se quedarían con su primer título de campeonas, logros que repetirían en el 2011 y en el 2012, en finales que serían verdaderas luchas fraticidas.
Nunca olvidaré aquella final del 2011. Habían empatado 0-0 en el Sausalito, y la vuelta se jugó en un Monumental con casi 10.000 personas en las gradas. Colo-Colo tenía en ese año un súper equipo, con Tiane Endler, Carla Guerrero, Karen Araya, Estefanía Banini, José Letelier como DT, pero Everton no se quedaría atrás, y le jugaba de igual a igual a las colocolinas, a tal punto que, con dos goles de Rebeca Fernández (si, Rebecrack) le estaba arruinando la fiesta al cuadro albo. Hasta que llegaría, otra vez, el fatídico minuto 90. Gran jugada de Yipsy Ojeda, centro atrás, y la empalma Yanara Aedo que con tiro cruzado decretaba el 3-2 definitivo.
Everton bregó siempre por recuperar su sitial perdido a manos de Colo-Colo, cuya rama femenina se volvía cada vez más poderosa hasta, incluso, alcanzar lo más alto ganando la Libertadores Femenina en el 2012. El último intento lo tendría en el 2013, Torneo de Clausura. Todas y todos esperaban una nueva final entre evertonianas y colocolinas, pero se atravesó en el camino de las oro y cielo alguien inesperado, Santiago Wanderers, quienes derrotarían en semifinales a las evertonianas y llegarían a enfrentarse a las albas en la final de aquel torneo. Curiosamente, la artífice del triunfo wanderino sería... Rebeca Fernández. No hay peor astilla que la del mismo palo.
Valeska Arias, goleadora histórica de Everton.
Grandes nombres vistieron la casaquilla azul y amarilla del cuadro viñamarino. Comenzando con Tiane Endler, la mejor jugadora de la historia en el futfem chileno, Camila Sáez, Bárbara Santibáñez, Carla Guerrero, Su Helen Galaz, Daniela Pardo, Yessenia López, Totti Cisternas, la argentina Fabiana Vallejos y la antes nombrada Rebeca Fernández, delantera paraguaya, aún son protagonistas del balompié femenil a nivel nacional e internacional. Pero también podemos nombrar a otras grandes figuras que hicieron gala de sus artes vistiendo los colores de Everton, como la ferrea defensa central Gina Bravo, la veloz lateral Yorky Arriagada, la talentosa Marjorie Hernández, grandes figuras del extranjero como la potente goleadora Gloria Villamayor o la recia volante Dulce Quintana, ambas del Paraguay. Como no olvidar a las grandes goleadoras que tuvo Everton Femenino en su historia, desde la inolvidable Ada Cruz hasta la goleadora histórica Valeska Arias, artífice y ejecutora del bicampeonato del 2008-2009 con su enorme cuota de goles. Muchos nombres de jugadoras destacadas pasaron por la tienda viñamarina, Luly Riquelme, Yarella Torres, Nicole Mariñelarena, María Isabel Rebolledo, la portera Yury Ardiles. Pido disculpas si olvido otros nombres que también hicieron historia en Everton.
Qué sucedió entonces?, Porqué una historia deportiva llena de logros acabó como acabó?
En el 2014, la sociedad anónima que en aquel entonces dirigía los destinos del cuadro oro y cielo, decidía cerrar la rama femenina. La situación cobraba ribetes de desesperación, y un grupo de familiares y apoderados decidieron reaccionar y fundar una especie de filial femenina para darle continuidad al proyecto deportivo y no dejar en la calle a decenas de jugadoras de todas las edades. Everton Femenino no desaparecía, pero perdía para siempre el brillo dorado de otroras grandes campañas en el fútbol femenino.
Mario Vera, ex DT de Everton Femenino.
Muchos factores contribuyeron a la caída final de Everton en el fútbol de mujeres. Partiendo por el despido del DT Mario Vera, despojado del mando técnico del cuadro oro y cielo. No voy a hacer hincapié en las razones que causaron la salida del profesional de su cargo, y si ellas adolecen o no de veracidad, sino que centro este análisis en que se dió punto final a un proceso que llevó al cuadro femenino evertoniano a alcanzar el sitial más alto en el futfem de nuestro país, sin realizar una evaluación adecuada y objetiva del trabajo realizado por Vera en todos los años en que ejerció como técnico de la rama femenina, en su metodología de trabajo y en el alcance de las metas y objetivos logrados. Lisa y llanamente, se le dió un portazo, o se cerró por fuera, a una era plagada de éxitos en lo deportivo y que puso a Everton como uno de los elencos más importantes en la historia del fútbol femenino chileno.
Otro factor que provocó la caída evertoniana fue la nefasta decisión de la actual sociedad anónima encabezada por el Sr. Pedro Cedillo, de encuadrar a la rama femenina de Everton dentro de un ámbito de carácter amateur como actividad. Esto se hizo luz después del despido de cuatro futbolistas: Nicole Mariñelarena, Alexandra Cruz, Constanza Villanueva y Diana Quezada, a quienes no se les reconoció un vínculo laboral con la S.A. evertoniana y, además, que se les retuvo el pase, aduciendo "deslealtad al club", causando un perjuicio laboral a las jugadoras quienes no pudieron firmar ni jugar en otro equipo en el 2021, vulnerando, de paso, su libertad de trabajo. La justificación de declarar al fútbol femenino evertoniano es, según el director de la rama femenina de Everton, Ricardo Oliveira, "que el fútbol femenino cumple una labor social y un rol benéfico", situando a dicha rama dentro del área de Fútbol Joven, algo que contraviene el espíritu de competencia que debe tener todo deporte de alcance profesional.
Las cuatro ex futbolistas evertonianas lograron ganar la demanda al cuadro evertoniano, ya que, primero el Tribunal de Letras del Trabajo de Valparaíso, y después la Corte de Apelaciones de dicha ciudad, reconocieron el vínculo laboral entre Everton y las jugadoras, además de la vulneración de sus derechos en cuanto a su libertad de trabajo y la otorgacion de indemnizaciones a las futbolistas. Actualmente, el litigio está en la Corte Suprema.
El tercer factor que motivó la caída de Everton es netamente futbolístico. La campaña del cuadro femenino evertoniano fue muy discreta en este 2022. En la primera fase, alcanzaron el 12° lugar con 12 puntos en 14 partidos, con 3 triunfos, 3 empates y 8 derrotas, mientras que en la segunda fase (Grupo B) sumaron 7 puntos en 6 partidos, con 2 triunfos, 1 empate y 3 derrotas, alcanzando el 4° lugar del Grupo y teniendo que definir, contra Deportes Iquique, quien sería el tercer equipo descendido a la B. Ante las Dragonas, las evertonianas caerían en los dos partidos, ida y vuelta, por el mismo marcador: 1-2.
Everton Femenino pagó un alto precio por tener un plantel muy joven, poco y mal reforzado, con escasas figuras que hubiesen tenido la jerarquía necesaria para haber cambiado la suerte de su cuadro y haberlas salvado del descenso. Su principal figura, la volante Valentina Delgado, se lesionó en el transcurso de la Liguilla y su ausencia se notó en demasía, ya que no hubo una jugadora que pusiera la pausa ni la creatividad necesaria en el juego. Tanto la portería como la defensa se mostraron muy débiles con el correr de las fechas, futbolistas como las hermanas Moya (Agustina y Josefa) desaparecieron de las nóminas, otras jugadoras que habían mostrado positivas performances como Belén Bustos o Claudia Salfate bajaron su nivel y, aparte de Delgado, solo la delantera venezolana Jhoagny Contreras mostró un nivel aceptable para la Primera División Femenina. Poco pudo hacer el DT Pablo Guerra para revertir la situación.
A eso hay que sumar el escaso apoyo de la hinchada. No puede ser que, en el decisivo partido por no descender de categoría, vayan menos de 50 personas al Sausalito. Mucha crítica en redes sociales contra Cedillo, Oliveira, Carlos Oliver o Camilo Rozas, pero nula asistencia a los estadios para apoyar a sus jugadoras. Ni hablar del escaso apoyo del Municipio de Viña del Mar. Parece que bastaba solo con facilitar el Sausalito.
Todo se confabuló en una especie de caldillo amargo que ennegrecio el presente de una rama deportiva que hace unos lustros fue gloriosa: Mala Gestión de unos dirigentes que perciben al fútbol como un negocio, escaso apoyo de la hinchada y de la comunidad en general, y un presente futbolístico que apuntaba solo a salvarse de categoría, pero que no tuvo las armas ni las ideas para lograrlo.
Es el atardecer en la Playa Las Salinas de Viña del Mar. El sol se esconde bajo el horizonte en medio de nítidos colores. Es el ocaso del día, igual al ocaso del primer cuadro grande del fútbol femenino en Chile.
Fotos gentileza @evertonsadp