Pre Crisis

Escrito por Rodrigo Molina (@Rodmol7).

      El Fútbol Femenino Chileno está pasando por momentos de gran incertidumbre. Cada día de este mes de diciembre, las noticias que giran en torno a su entorno son adversas y preocupantes, y reflejan la real importancia que tiene para el ente dirigencial y para quienes son sus administradores: desidia, desinterés, insignificancia. Clara respuesta de personas que perciben al futfem nacional como un gasto innecesario y que, al parecer, ya encontraron la clave para minimizar el presupuesto en torno a lo exigido por la Ley de Profesionalización de la actividad.

       El programa Círculo Central, en su emisión del día domingo 04 de diciembre del presente año, hizo hincapié en lo preocupante de la propuesta de un Torneo Corto para el 2023, con una duración de entre cinco a seis meses, señalando que sería una clara falta de respeto para las jugadoras y un verdadero atentado a la competividad, pero que, tanto el Ministerio del Trabajo cómo el Ministerio del Deporte, no tendrían margen de intervención ni de supervisión en la actividad, encontrándose ambas entidades amarradas de manos, al ser la ANFP una entidad privada. A eso habría que agregar las nulas relaciones entre Pablo Milad, presidente de la ANFP y Alexandra Benado, Ministra del Deporte, por razones políticas.

      La situación en los clubes, merced a las noticias acaecidas en las últimas semanas, y a declaraciones públicas de sus planteles femeninos, cada vez va de mal en peor. 

      El descenso a la B Femenina tanto de Everton, Huachipato y Deportes La Serena responden a una misma lógica: planteles poco competitivos, escasamente reforzados, conformados por jugadoras de sus divisiones inferiores en un amplio porcentaje, que aún no tienen la expertriz para enfrentarse a equipos con mayor potencial, además del escaso apoyo de sus dirigencias y de la comunidad en general, llámese medios de comunicación, entes políticos, empresas y la misma hinchada propiamente tal, solo sus familiares, apoderados y amistades.

      En Fernández Vial existe mucha preocupación porque aquel deseo de convertirse en el cuarto grande del fútbol femenino chileno podría irse al tacho de la basura. Ha habido lentitud en cuanto a solucionar los temas de deudas con jugadoras y cuerpo técnico, además de los problemas habitacionales de las futbolistas. Algunas de ellas han comenzado a despedirse de la hinchada y de la institución, como Franchesca Caniguan, de quien se rumorea que tendría ofrecimientos de uno de los tres clubes grandes del futfem chileno. El temor a un desmantelamiento del plantel crece a cada minuto.

      El día de ayer martes 13/12 pudimos conocer en diversas plataformas y redes sociales acerca de la declaración pública del plantel de Deportes Puerto Montt que apuntan al abandono e incumplimientos, por parte de sus dirigentes, referentes a no cumplir con los aportes económicos prometidos a las jugadoras a principios de año, al no pago del último mes de noviembre, al despido intespectivo de su cuerpo técnico y a la despreocupación en cuanto a aspectos elementales de las jugadoras en relación a su indumentaria y alimentación. Ya señalamos, en una columna anterior, de que una página de facebook que apoya a Deportes Puerto Montt denunció que a las jugadoras Alexia Gallardo y Candy Schenke no se les cumplió con el tema del contrato profesional, y que el proyecto "nunca más solas" fue un fiasco. Todos los dardos apuntan al presidente de la rama femenina, Mathias González, y por supuesto, al presidente de la institución, Germán Mayorga.

      En O'higgins, la situación aún es más complicada. La dirigencia del club de Rancagua decidió que, para el 2023, van a competir con un plantel más joven, apuntando a sus jugadoras de divisiones inferiores y a futbolistas de la ex sexta región, prescindiendo de los servicios de aquellas jugadoras consideradas "demasiado mayores", como por ej. Sofía Valderrama y Jazmín Bravo. Sin embargo, el tema de la edad es solo una excusa, ya que también serán excluidas del plantel celeste jugadoras más jóvenes. La verdadera razón que gira en torno a estas decisiones está en la mala relación entre el plantel femenino de O'higgins y su DT Manuel Alarcón, donde nos enteramos de la existencia de acusaciones de maltrato, lesbofobia y misoginia en contra del entrenador por parte de algunas jugadoras. El arribo al plantel de futbolistas más jóvenes va del camino a no cuestionar las acciones y decisiones ni de su director técnico ni de su dirigencia. Nos extrañó, en un principio, la notoria salida de Thiare Parraguez de la institución rancaguina, quien se despidió de la hinchada celeste agradeciendo el apoyo recibido, pero criticando sutilmente a la dirigencia ("esperando que las cosas mejoren y siempre pensando en las jugadoras"). La cúpula ohigginiana emitió un comunicado, despidiendo someramente a la artillera de O'higgins. Parece que sus 20 goles en la campaña 2022 y su entrega por su equipo y sus colores no significaron mucho para los mandamases celestes.

      Hay un hecho que nos causa verdadera alarma, que es la despreocupación que existe hacia las jugadoras que han sufrido graves lesiones, ya que sus cirugías y tratamientos posteriores supondrían un gasto innecesario y una carga financiera para los clubes. En cuanto al mismo O'higgins, recordamos el caso de Alejandra Manzo, quién sufrió una grave lesión de tibia y peroné ante Huachipato, por la primera fecha de la segunda fase (Grupo B). Hemos conocido que, para ayudar a Manzo a costear los gastos médicos de su operación, se realizaron rifas. En Fernández Vial, para ayudar a las jugadoras que iban a ser echadas de sus pensiones por no pago de arriendo, también se realizaron rifas, bingos y otras actividades.


      Hace unos días conocimos el caso de la futbolista Catalina Carrillo, quien denunció su situación actual en cuanto a la grave lesión sufrida jugando Copa Libertadores Femenina del 2021 por Universidad de Chile, y la actitud que tuvo el cuadro laico, quien decidió despedirla el 20/12 del año pasado, estando aún lesionada. Esto provocó una severa depresión en la futbolista, afectando su salud e integridad mental en forma sería, incluso con un intento de suicidio. 

      La hinchada se pregunta, al conocer estos casos, dónde está ANJUFF?


       Con todo el respeto que me merecen tanto Iona Rothfeld como toda la directiva de ANJUFF, me gustaría hacerles una crítica constructiva y que, ojalá, no se tome como algo machista. Creo que hay que variar el enfoque, no ser tan políticas ni centrarse tanto en torno al machismo, ni como se escriben las notas de un reportaje deportivo, por ejemplo. Sabemos que el machismo, y como hombre lo reconozco, es un flagelo que afecta a nuestra sociedad, pero hoy por hoy, los dramas y las necesidades de nuestras jugadoras son más urgentes, y requieren por parte de ANJUFF mayor acción en beneficio de las jugadoras, más presencia junto a los planteles afectados. En síntesis, acción y reacción. Ustedes han obtenido grandes logros tales como haber contribuido a la promulgación de una Ley de Profesionalización, pero ahora el fútbol femenino chileno está ad portas de una verdadera crisis que, según mi apreciación y la de muchas personas que expresan su apoyo y cariño a la actividad, va en total perjuicio a la misma, afectando directamente a su competividad, a la estabilidad y a los derechos de las futbolistas por las cuales ustedes tanto han luchado.

      El presente del fútbol femenino chileno es crítico. Ya no solo se trata de la creación de un torneo de corta duración para solucionar los gastos que demandaría a los clubes hacerle contratos a las futbolistas. También ya se está hablando de conformar planteles más jóvenes, con jugadoras de divisiones inferiores entre un 70 a 80%, afectando seriamente la competencia y, de paso, que no critiquen el accionar de los entes más superiores, aceptando de suyo las condiciones que se les proporcionan. Y, por otra parte, la despreocupación manifiesta hacia la integridad de una futbolista, al percibir una lesión suya, su cirugía y tratamiento posterior, como un gasto innecesario e irrelevante. En síntesis, abandono.

        Hay aún mucho por hacer para mejorar en el fútbol femenino chileno, sobre todo en cuanto a mejorar las condiciones de las futbolistas y crear torneos más competitivos, de mayor duración y ampliando su calidad, pero se deben cambiar muchas cosas. De partida, un cambio de mentalidad, dejar de percibir al fútbol femenino como algo netamente amateur, como una especie de solidaridad para con las mujeres que deseen practicar y jugar fútbol. El fútbol femenino debe ser visto, de una vez por todas, como un deporte de carácter profesional, tomando en cuenta todos sus ámbitos y buscando el desarrollo integral de la mujer como deportista y como persona, más allá de la competencia. Y, en segundo lugar, debe haber necesariamente un cambio que mejore el sistema que rodea al fútbol femenino chileno, mejorando el modelo que permita a este deporte recuperar los sitiales perdidos, logrando una competencia más atractiva y que atraiga a toda la comunidad.

       Los mismos hechos han pisoteado aquella verdad autoimpuesta de que el fútbol femenino vende. La realidad es muy dura, y que pena que un "loco" o un "mala leche", como yo he sido tratado, la exponga.

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